Jueves 12 de abril de 2012.– El Juvisy es toda una institución en la liga francesa femenina que este año celebra sus 40 años de historia, durante los cuales el compañerismo y la pasión por el buen fútbol ha ido creciendo con el paso del tiempo. La receta ganadora del séxtuple campeón nacional le permite ocupar actualmente el liderato en una liga que progresa, pero que sigue marchando a dos, e incluso a tres velocidades distintas.
A Sandrine Soubeyrand, que lleva en el club de las afueras de París desde 2000, le gustaría que hubiera una mayor igualdad. “Está claro que sería más interesante para nosotras que el nivel general aumentase, porque ganar por 7-0 no necesariamente nos ayuda a mejorar. Cuanto mayor sea la competencia y más aumente el nivel, habrá más gente que se interese por el fútbol femenino, porque la liga estará más reñida e incierta. Por ahora, los grandes equipos franceses sufren uno o dos tropiezos por temporada, pero no más”, analizó en exclusiva para FIFA.com la legendaria capitana de las Bleues.
Para conquistar el séptimo título liguero de su historia, el Juvisy deberá resistir hasta el final frente a la armada lionesa, que tiene tres puntos menos pero con un partido pendiente. A priori, puede parecer un combate desequilibrado, dada la gran cantidad de internacionales que presenta la plantilla del vigente campeón, con un presupuesto más de diez veces superior. Sin embargo, los dos conjuntos más laureados del campeonato firmaron tablas en Lyon en diciembre (1-1), y el título podría decidirse en el departamento de Essonne en la última jornada.
Otro mundo
“El Lyon está en otro mundo, un mundo profesional en el que las jugadoras sólo tienen que preocuparse por el fútbol”, reconoció la entrenadora del Juvisy, Sandrine Mathivet. “Nuestras jugadoras trabajan aparte, y el fútbol les permite llegar sin problemas a fin de mes. Lo positivo es que esa situación ayuda a no perder de vista la realidad de las cosas, y a evitar todos los efectos perniciosos de la mediatización a ultranza y de los ingresos alucinantes. El hecho de verse enfrentadas a las verdaderas dificultades de la vida hace que las chicas no se coman la cabeza demasiado después de una derrota, y sepan relativizar. Lo malo es cuando hay que conciliar los partidos, el cuidarse, el trabajo y el entrenamiento. La agenda está tan cargada que las jugadoras no consiguen recuperarse física y psicológicamente. Y eso quema bastante”, lamentó Mathivet.
Al margen del OL, todos los equipos de la 1ª División gala atraviesan por ese tipo de dificultades, pero el Juvisy se mantiene como el único club de la parte alta de la tabla que no tiene sección masculina instalada en la élite. Sin embargo, compartir escudo con el Montpellier, el París Saint-Germain o el Saint-Etienne tampoco es una garantía de éxito, como explica la otra internacional del equipo ubicado al sureste de la capital, Gaëtane Thiney: “Por ahora, prefiero nuestra situación a la del París Saint-Germain, donde las jugadoras pueden sentirse frustradas por estar al lado de un club con recursos desmesurados sin poder sacar partido realmente de ellos. En el Juvisy, todo el mundo se entrega por completo al equipo y rema en la misma dirección”.
Equilibrio
Soubeyrand, a su vez, aboga por una transición progresiva: “Todo el mundo desea vivir de su pasión, no hay que engañarse. Ahora bien, no hay que pasar de la noche a la mañana del amateurismo al profesionalismo, sin una preparación. Hay que permitir ya que las jugadoras dispongan de estructuras y de un empleo que permitan entrenarse en las condiciones idóneas”.
Más allá de las complicaciones materiales, el amateurismo también tiene virtudes, según Thiney: “Personalmente, encuentro un equilibrio en el hecho de trabajar al margen y no estar permanentemente inmersa en el fútbol; y conocer a otras personas. De hecho, ese equilibrio repercute a la fuerza de una forma positiva en el juego, porque yo estoy bien psicológicamente”.
El Juvisy también ha ido adquiriendo su prestigio a través de la formación de jóvenes, como recuerda Sandrine Mathivet: “Creo que, asimismo, hay que hacer una labor educativa con las jugadoras desde su más tierna edad, y decirles que ser profesional no les bastará para sus vidas como mujeres. Hay que hacerles comprender con claridad que, por el hecho de que vayan a ganarse la vida holgadamente en un momento determinado, no significa que no tengan que prepararse para el futuro y estudiar. Hay que encontrar un equilibrio entre las comodidades del profesionalismo, en el ámbito del material y las infraestructuras, y su vida de deportistas, con todo el tiempo que quedará por delante tras completar su carrera como jugadoras”.
Por consiguiente, el Juvisy busca una evolución razonable hacia un mayor profesionalismo y sus comodidades inherentes, al tiempo que procura evitar sus excesos y sus escollos. En resumen, un equipo con una labor muy profesional, y aficionado en la acepción más noble del término.
*Con información de la FIFA



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