Lunes 9 de julio de 2012.– “Era el juego à la rémoise, un fútbol romántico, bonito de ver; un estilo primoroso con el balón siempre en los pies”, recordó extasiado Michel Hidalgo para FIFA.com. El Stade de Reims regresa esta temporada a la primera división francesa tras 33 años de ausencia; y ese retorno es un motivo de regocijo para los nostálgicos de aquel “fútbol champán” que embriagó a las masas y conquistó 6 ligas francesas entre 1949 y 1962.
A sus 79 años, Hidalgo comparó con mucho gusto el sello futbolístico del Reims de entonces con el FC Barcelona de hoy. El ex jugador del equipo norteño estableció un paralelismo en esa manera de mimar la posesión del balón; una misma inteligencia colectiva asistida por una eficacia temible.
Para él, la aventura comenzó a los 21 años, cuando disputaba su segunda temporada como profesional en el Le Havre: “Hice un partidazo contra el Reims frente a Roger Marche. Era un defensa internacional, uno de los mejores jugadores franceses de la época, y le desequilibré continuamente por mi banda derecha. Así fue como se fijaron en mí, y acabé fichando por el Stade de Reims”.
Un grande de Europa
Corría el año 1954, y el joven extremo que dos años antes jugaba en el club de la fábrica donde trabajaba se subió al carro del éxito: “Fue en ese periodo cuando el equipo ingresó en la flor y nata del fútbol francés, e incluso europeo, con una pléyade de internacionales como Raymond Kopa, Leon Glovacki, René Bliard, Robert Jonquet… y sobre todo, un entrenador extraordinario: Albert Batteux”.
Seleccionador de la Francia de Michel Platini que ganó la Eurocopa 1984, Hidalgo no escatimó elogios hacia Batteux: “Para mí, es el mejor entrenador francés de todos los tiempos. Encarnaba la nobleza de espíritu, la inteligencia y el sentido de la innovación. Era un hombre apasionado, que sabía hablar de fútbol y que poseía el don de la palabra”. El palmarés del técnico habla por sí solo, y su marcha del club en 1963, curiosamente, coincidió con el comienzo del ocaso del conjunto de Reims.
Hidalgo pasó tres campañas ocupando su banda, en plena edad de oro del gran Stade de Reims que rivalizaba con los grandes de Europa: “Viví como suplente aquella famosa semifinal de la Copa Latina en 1955 contra el AC Milan, el gran equipo de la época, en el Parque de los Príncipes de París. ¡Nos impusimos por 3-2 al cabo de un partido antológico, de una intensidad alucinante! El partido se fue a la prórroga con la regla de la muerte súbita, sin límite de tiempo, y empezábamos a preguntarnos si íbamos a quedarnos allí hasta la hora del desayuno (risas). Finalmente, Glovacki marcó el gol de oro en el minuto 138, y ganamos 3-2”.
Leyendas vivas
El Real Madrid despachó al Reims en la final (2-0), como preludio a la revancha del año siguiente en otro duelo en la cumbre; esta vez en el último peldaño de la primera Copa de Europa de la historia: “Podría haber sido mi recuerdo más grandioso si hubiésemos ganado. Nos pusimos 2-0 arriba; después nos empataron y yo metí el gol del 3-2, lo que habría sido magnífico para mí si hubiésemos aguantado ese resultado. Pero enfrente había un tal Alfredo Di Stéfano que nos ganó casi él solo en el último cuarto de hora. Al final, perdimos 4-3”.
Aunque Michel Hidalgo abandonó la nave en 1957 para fichar por el Mónaco, donde jugó la mayor parte de su carrera y cosechó un buen número de títulos, aquellas gestas tremendas con la camiseta del Reims se le quedaron grabadas a fuego. Durante tres años, pudo codearse y enfrentarse a las leyendas del fútbol mundial. “Mi corazón se quedó para siempre en Reims. Sigo siendo muy amigo de Raymond Kopa y Just Fontaine, a los que veo con frecuencia en Reims. Estamos muy vinculados al club, y hemos seguido su evolución de cerca”.
La presencia de esas viejas glorias, que encarnan los valores del gran Stade de Reims y de la primera edad de oro del fútbol francés, puede resultar muy valiosa en estos momentos, en los que el vigente campeón de la segunda división gala regresa a la máxima categoría con la intención de quedarse.
*Con información de la FIFA



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