Viernes 13 de abril de 2012.– Malasia, nación del sudeste asiático aún por explorar para los aventureros futbolísticos franceses, cuenta desde hace tres meses con una estrella procedente del país europeo: Mickaël Dawood Niçoise, producto de la cantera del París Saint-Germain hace diez años.
Tras darse a conocer en el Amiens SC entre 2002 y 2004, el ex internacional guadalupeño -suma cinco convocatorias con su selección- pasó por cinco clubes extranjeros en seis temporadas, y durante esa etapa disputó tres campañas en la primera división belga. “Pero todo lo que estoy aprendiendo aquí en el día a día, con las condiciones de vida y de trabajo, está siendo de momento la mejor experiencia de mi carrera”, explica el jugador, nacido en Bondy, en las proximidades de la capital francesa, a FIFA.com.
“Aquí los clubes nos proporcionan todas las claves para tener confianza y pensar únicamente en el juego. Los futbolistas están en las mejores condiciones, y, después de mi experiencia dolorosa en Egipto, es un renacimiento. Estoy descubriendo un mundo aparte, y es extraordinario en todos los aspectos”, añade el máximo goleador del RFC Tournai la temporada pasada en la segunda división belga, con 10 dianas en 24 partidos.
“Aquí, el futbolista tiene todo lo necesario”
Convertido al islam y padre de dos hijas, Mika -antigua promesa malograda que fue pasando de un club a otro desde su magnífica temporada con el FC Bruselas en 2005/2006- disfruta a sus 27 años de una nueva vida. “La mentalidad asiática es muy profesional, no tiene nada que ver con Europa. Tenemos un centro de entrenamiento como es debido, con cinco campos, uno de ellos de césped artificial. Hay una sala de musculación y una piscina, es decir, todo lo que necesita un futbolista. Es superior a todo lo que vi en Bélgica, y tiene el nivel de la segunda división francesa. La huella inglesa sigue estando ahí, es un pueblo de fútbol. De los 14 equipos de la liga, 12 tienen estadios de 35.000 localidades, así que prácticamente todos los fines de semana jugamos en canchas magníficas y llenas”, dice entusiasmado.
Para firmar su noveno contrato profesional, el ex centrocampista ofensivo del Neuchâtel Xamax tuvo que someterse a una prueba de una semana de duración, a finales de octubre. En dos partidos, convenció al recién ascendido PKNS, club polideportivo situado a veinte minutos de la capital, Kuala Lumpur. “Tuve la suerte de que se abriese el mercado malasio cuando me encontré sin contrato, después de dejar el Al-Masry sin haber jugado ni un solo partido. Mis agentes se pusieron en contacto conmigo, y no lo dudé, porque quería jugar en un país musulmán”, cuenta el futbolista, que ha encontrado al fin la paz que ansiaba.
“Al principio estaba un poco preocupado, porque no conocía nada, pero, francamente, me he llevado una sorpresa muy agradable. El país está muy desarrollado, y su fútbol no está mal. Incluso diría que es un poco mejor que la segunda división belga. Los clubes hacen muchísimos esfuerzos por los extranjeros, aquí no hay esos pequeños inconvenientes de la vida cotidiana”, continúa Niçoise, uno de los 28 extranjeros de la liga.
¿Una nueva tierra de exilio?
Con un balance de cuatro goles en tres partidos, dos de ellos el pasado fin de semana, tras reponerse de una lesión, Niçoise está consolidándose en una liga que atrae cada vez más atención por parte de los medios. El francés, segundo capitán del equipo, debe ejercer de mentor y de líder de un plantel cuya ambición se basa principalmente en su eficacia ofensiva.
“Solo se autoriza la participación de dos extranjeros por equipo, y por lo tanto la selección es estricta. Hay que venir de la primera o la segunda división para obtener el visto bueno de la Asociación, y eso eleva el nivel, sobre todo el de los jóvenes futbolistas nacionales. Se fijan muchísimo en los extranjeros para aprender y progresar. Y, a la fuerza, eso nos da otro estatus. Pero es fácil acostumbrarse, porque los jóvenes sienten un enorme respeto hacia nosotros. Siguen nuestros consejos al instante”, señala.
Desde su llegada, otros dos franceses han seguido sus pasos. Después de haber explorado el terreno, Niçoise confía en promocionarlo entre otros compatriotas que quieran recuperar la tranquilidad y la alegría. “En Europa el mercado está cada vez más difícil, y hay muchas encerronas. Cuando se sale de una experiencia difícil, aquí se encuentra lo mejor. Cuando a uno le gusta algo, quiere que sus amigos también lo disfruten”, concluye generosamente el pionero Mika.
*Con información de la FIFA



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