Eusebio y el Benfica arrollaron al Real Madrid

Miércoles 2 de mayo de 2012.– El Benfica abordó la final de la Copa de Europa de 1962 en calidad de vigente campeón, pero pocos confiaban en que pudiera revalidar su título, dado el poderío de su rival. Cabe destacar que su condición de defensor de la corona continental se atribuía a que el año anterior, el Barcelona se las había arreglado para superar al Real Madrid por 4-3 (resultado global) en un choque en el que los azulgrana fueron netamente inferiores. Aquella derrota echó por tierra las aspiraciones del Madrid de prolongar su hegemonía absoluta, tras cinco años ciñéndose los laureles ininterrumpidamente, y propició que las Águilas se llevaran el gato al agua por 3-2 en la final contra el Barça.
En esta ocasión, sin embargo, los Merengues estaban de nuevo exultantes. Con Francisco Gento, Alfredo Di Stéfano y Ferenc Puskas en plena forma, los hombres de Miguel Muñoz sumaron un balance de 24 goles a favor y sólo dos en contra en su trayecto hacia la final. En el Benfica, por el contrario, destacó el rendimiento de su guardameta, Costa Pereira, artífice de la victoria por la mínima ante el Tottenham Hotspur en semifinales.
Aquel 2 de mayo de hace 50 años, se esperaba un duelo a todas luces desigual en el Estadio Olímpico de Ámsterdam. Di Stefano y Puskas ya habían cumplido los 35 años, aunque aún se encontraban en pleno apogeo, y tenían como compañeros a internacionales consolidados como José Santamaría, Luis del Sol y Gento, todos ellos considerados los mejores del mundo en sus respectivas demarcaciones. Bela Guttmann, por su parte, alineó a Antonio Simões de 18 años, Eusébio de 20 y Fernando Cruz de 21.

Eusebio, estrella de la final

Los primeros veinte minutos de juego se ajustaron al guión. Gento aterrorizó a la zaga portuguesa con su electrizante habilidad con el balón y su ritmo explosivo por el flanco izquierdo. Entretanto, Di Stéfano envió una excelente volea a Puskas que puso el 0-1 en el marcador. Misma historia momentos después: el argentino asistió al húngaro, que de nuevo se mostró implacable, y el Madrid dobló su renta (0-2).
Dadas las circunstancias, la pregunta no era qué equipo iba a ganar, sino por cuántos goles de diferencia iba a salir victorioso el Real Madrid. Con todo, el Benfica se negó a tirar la toalla. Así, en el minuto 25, José Águas acortó distancias, y en el 34 Cavém igualó la contienda con un potente cañonazo desde una distancia considerable.
No obstante, los españoles y su brillante dorsal número 10 aún no habían dicho la última palabra antes del descanso. Puskas anotó el 2-3 en el minuto 38 y se convirtió en el primer, y hasta la fecha único, jugador que ha marcado una tripleta en dos finales de la Copa de Europa/Liga de Campeones de la UEFA. Con una figuran Di Stéfano (1959/60) y Pierino Prati, que lo logró en el triunfo del AC Milan por 4-1 ante el Ajax en 1969.
El conjunto Merengue estuvo soberbio en la segunda mitad de la final de 1960, en la que arrolló al Eintracht de Fráncfort, pero esta vez fue su adversario el que se adueñó de la situación tras la reanudación. Mario Coluna volvió a empatar el encuentro, de nuevo mediante un potente disparo a distancia. Los veteranos arietes madridistas Di Stéfano y Puskas intentaron subir al luminoso el séptimo tanto del partido, pero los agudos reflejos de Costa Pereira lo impidieron. El que sí lo logró fue el jovencísimo dorsal número 8 del Benfica, Eusébio, que provocó un penal y a continuación lo transformó. El artillero de origen mozambiqueño eligió el momento justo para anunciar su llegada a la escena europea, puesto que, tres minutos después, propició un lanzamiento de falta y lo envió al fondo de la meta contraria para completar el 5-3 definitivo.
“Fuera de Lisboa, nadie nos daba posibilidades”, rememoró posteriormente Guttmann. “El Real Madrid asustaba a todos sus rivales, y la gente decía que iba a arrepentirme de haber puesto a un muchacho en el equipo. Era absurdo: cuando se tiene calidad, la edad no importa. ¡Y menuda calidad tenía Eusébio!”.

*Con información de la FIFA

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