Juventud para encauzar la experiencia

Lunes 18 de junio de 2012.– El Presidente del Inter de Milán, Massimo Moratti, optó por el electrochoque para revitalizar a los Nerazzurri, en cierto modo traumatizados desde la marcha de José Mourinho: el entrenador más joven de la Serie A se encarga de dirigir actualmente al equipo más viejo del campeonato italiano. En efecto, Andrea Stramaccioni, 36 años, se encontró el pasado marzo al frente de un grupo de curtidos veteranos, tres de los cuales tenían más años que él. Por asombroso que parezca, el desconocido ha logrado relanzar al Inter sin hacer ruido ni levantar la más mínima polémica, y se ha metido en el bolsillo a jugadores y seguidores.
Desde la salida de Mourinho a mediados de 2010, Rafael Benítez, Leonardo, Gian Piero Gasperini y Claudio Ranieri se sucedieron a ritmo acelerado al mando del banquillo del Inter. Pero ninguno de ellos encontró la solución para dinamizar un contingente pletórico y talentoso que languidecía en un letárgico "reposo del guerrero". Cansado de pagar sin obtener resultados visibles, Moratti, que no tiene fama precisamente de paciente, se fijó en el entrenador de juveniles que acababa de ganar el título oficioso de campeón de Europa con su equipo de reservas.
Fue una manera como cualquier otra de hacer comprender a su vieja guardia que el cambio en el vestuario se hacía cada vez más apremiante. "Si el Sr. Moratti, uno de los hombres que ha escrito la historia del fútbol mundial, ha pensado en darme una oportunidad, seguro que ha sido por lo que ha visto sobre el terreno de juego en el transcurso de los últimos meses", responde serenamente Stramaccioni a quienes se extrañan de esa elección. "Tengo confianza en mi trabajo. Lo único que tengo que hacer es explicarlo, y los jugadores harán el resto".

Una carrera truncada

Romano de nacimiento y de corazón, Stramaccioni vio truncarse su carrera de defensa por una grave lesión mientras evolucionaba en el Bolonia de la tercera división italiana. Como no podía vivir lejos del fútbol, veló sus armas de entrenador con paciencia en equipos juveniles de los suburbios de la capital antes de llamar la atención de Bruno Conti, que lo nombró entrenador de las categorías inferiores del AS Roma.
El joven técnico, de corazón caliente y cabeza fría, prepara sus partidos como si se tratara de encuentros de la fase final de la Liga de Campeones. Examina al inminente adversario con todo lujo de detalle, y analiza exhaustivamente sus elementos a fin de comunicar a cada uno de sus jugadores un informe detallado sobre los puntos fuertes y débiles de su antagonista directo.
Su modelo, además del sabio Arrigo Sacchi, es el actual seleccionador de la Azzurra, Cesare Prandelli, con quien se codeó en el Roma. "Ellos me transmitieron su increíble pasión. Hablo a menudo con Sacchi. A veces me hace cumplidos y otras veces reproches. Pero aún no he logrado hacer jugar al equipo como él me aconseja", confiesa.
Trabajador infatigable, Stramaccioni puede pasarse horas preparando alternativas tácticas, tanto defensivas como ofensivas, y una de sus especialidades es las jugadas a balón parado. Sin embargo, no es puntilloso a la hora de aplicar un determinado esquema táctico. La única pieza imprescindible que exige tener es un jugador inteligente y bien dotado técnicamente para marcar el ritmo desde el eje central.

Respaldo de los jugadores

Cuando le preguntamos cómo un entrenador tan joven se hace entender por los bregados expertos del Inter, Stramaccioni se apresura a aclarar: "Joven no es un concepto de uso exclusivo en la oficina del registro civil. Se trata sobre todo de serlo por dentro. Zanetti es el ejemplo perfecto. Tiene más años que yo, pero en los entrenamientos pone las ganas de un chaval".
El legendario capitán de 39 años replica: "Estoy de acuerdo en que el Inter debe apostar por los jóvenes. Yo trataré de ayudarles compartiendo mi experiencia, sin poner jamás el más mínimo pero". Otro resucitado, Wesley Sneijder, pasó varios meses peregrinando como un alma en pena por todos los campos de Italia. "Después de mis lesiones, no pensé que podría recuperar mi mejor nivel. Volví a la competición demasiado pronto, sentía la presión, tuve que jugar en todas las demarcaciones, estaba cansado, menos motivado, y en general no estaba contento. Entonces llegó un entrenador que me comprendió, me devolvió la energía y me ha colocado en mi verdadero puesto. Él ha puesto las cosas en su sitio", sentencia el holandés.
Para transmitir su mensaje, Stramaccioni ha sido franco con sus hombres. "He sido sincero desde el principio. Para mí es un orgullo entrenarles. Antes los admiraba desde el otro lado de la valla en los campos de entrenamiento de los juveniles; hoy son mis campeones. Utilizar el verbo 'enseñar' para describir lo que hago con tales jugadores sería un craso error. Mi labor consiste sencillamente en colocarlos en las mejores condiciones para que puedan expresar su talento".
Los tifosi, entretanto, han manifestado su apoyo: el 87 % se ha pronunciado a favor del nombramiento del joven Stramaccioni. El 13 % restante acaso lo haga dentro de unos meses, si el Inter regresa al primer plano.

*Con información de la FIFA

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