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Miércoles 15 de agosto de 2012.– Este día, la Selección Nacional Olímpica, así como los medallistas en los Juegos de Londres 2012, fueron recibidos por el Presidente de la República, Felipe Calderón, en la Residencia Oficial de Los Pinos.
El mandatario expresó en un largo discurso el orgullo que estos jóvenes mexicanos le causaron a todo el país:
Me alegra mucho tenerlos nuevamente entre nosotros, de regreso a México y de regreso a esta casa, de todos los mexicanos.
Saludo, también, a los entrenadores, entre otras, a nuestra entrenadora de clavados, nuestra ya, mucha gente. De nuestras competidoras. En fin. A todos los entrenadores que están aquí, presentes, que no mencioné.
Quiero agradecerles, en nombre de todos los mexicanos, por el extraordinario esfuerzo y el estupendo desempeño que tuvieron en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Y que pusieron muy, muy en alto el nombre de México, y muy, muy arriba el corazón de todos los mexicanos. Cumplieron, y cumplieron bien su encomienda.
Como ustedes se imaginarán, desde México, estuvimos apoyándolos con toda el alma, con todo el corazón. Y con esta actuación formidable que tuvieron, nos hicieron vibrar de emoción. Nos hicieron sentir, desde luego, muy orgullosos de todas y de todos ustedes, pero, también, muy orgullosos de ser mexicanos. Y ese palpitar mexicano se sintió todos los días, durante estas competencias olímpicas.
Así que, muchas felicidades por su esfuerzo, por su entrega, por su pasión. Por haber defendido, como se los pedimos, haber defendido con gallardía nuestros colores patrios. Por haber puesto muy, muy en alto el nombre de México.
Como ya se ha mencionado, éstas han sido las Olimpiadas en que más medallas han alcanzado los deportistas mexicanos fuera de casa. Fueron, destacadamente, siete medallas: una de oro, tres de plata, tres de bronce.
Y debo mencionar, además, debemos puntualizarlo muy bien, que de las siete, cinco fueron obtenidas por mujeres. Lo cual da cuenta de la valentía, del esfuerzo y la dedicación de las mujeres mexicanas.
Muchas felicidades.
Los felicito por todo ese gran logro. No faltará como algo, una aclaración muy socorrida en las redes sociales en México, el día que ganó la Selección, y que como quiera que sea en fútbol, sacamos 18 medallas de un jalón. Así que, con eso se empareja muchísimo.
Fue una gran alegría. Hubo muchas cosas ahí, que se mencionaron ese día, a ver si menciono algunas, pero. En fin. Fue una gran alegría para todos verlos competir a los jugadores, a los deportistas mexicanos.
Algo que ha dicho Bernardo de la Garza, hace un momento, y que le estoy, además, enormemente agradecido por la gran labor, Bernardo, que has hecho al frente de la Comisión, un cargo difícil, pero que implicó apoyar a los deportistas, implicó mejorar la infraestructura de muchas cosas. Así que, muchas gracias por tu esfuerzo, muchas felicidades.
Algo que comentaba Bernardo, y quiero repetir aquí. Yo lo que percibí en cada competencia es que hay otro talante, hay otro carácter de los deportistas mexicanos.
Algo que mencionaba, también, Jesús Corona hace un momento. Algo que tiene que ver con jugar sin complejos, sin miedos, sin prejuicios, algo que, definitivamente, creo que ha cambiado, y qué bueno que así sea entre las y los deportistas de México.
Y creo que de principio a fin hubo emociones para los mexicanos, que vale la pena recordar brevemente. Fue muy emocionante, por ejemplo, y una gran alegría, ver vencer a Paola y a Alejandra, a Paola Espinosa, y Alejandra Orozco en los clavados sincronizados, en la plataforma de diez metros, todos. No sé si ustedes vieron la final, en los últimos clavados, pero la voz de Paola, dando la instrucción, arriba, abajo, arriba. No fue así. Te estábamos oyendo desde acá.
Y muy emocionante, además, por todo lo que sufrimos alrededor de este esfuerzo. A Paola, la conocemos, la admiramos muchísimo los mexicanos. Ha sido campeona mundial de clavados, fue nuestra abanderada en Beijing, ha dado innumerables alegrías a México.
Y cuando vimos un poco la historia de Alejandra. Que Alejandra desde muy niña admiraba a Paola. Le llegó a pedir un autógrafo en algún campeonato nacional en Tijuana, y finalmente empezaron a competir juntas. No hace mucho tiempo, por cierto, desde febrero de este año, me estaban aclarando en la mesa, que compiten juntas, y ya, así de plano son casi campeonas olímpicas, para nosotros, desde luego, lo son, y esa fue la primera medalla que obtuvimos en Londres y nos dio a todos una gran alegría.
Y en cada salto sabíamos que se jugaban la medalla. Tuvieron en todo momento el aplomo de campeonas, para imponerse a rivales, la verdad, muy, muy buenas.
Y, desde luego, lo mismo, hay que decir de Iván García, El Pollo. Si me permites, Iván, decirte así. Iván García, para nosotros, Germán Sánchez, también en los clavados sincronizados desde la plataforma de diez metros.
La verdad es que viéndolos en la plataforma, en la tele, por lo menos se veían imponentes, así como se ven ahorita con su medalla.
Imponentes. No hubiera pensado uno, tan jóvenes, tan frescos, tan mexicanos, digamos, tan alegres, como tuvimos oportunidad de conocerlos ahora.
Y, la verdad, con qué elegancia y con que precisión hicieron cada salto, también fue muy emocionante verlos competir, otra vez, con los mejores del mundo, subir al podio para recibir una Medalla de Plata.
Y esa sonrisa que tienen ahora, y la que tuvieron el día de las medallas, refleja una juventud como la que queremos para México: muy sana, muy decidida, muy audaz y que no se achica ante los desafíos. Un verdadero rostro, digamos, de la juventud que queremos para México.
Laura Sánchez, que no está aquí, también, confirmó su excelencia que ha alcanzado, que han alcanzado los clavadistas mexicanos. Y con su Medalla de Bronce en clavados individuales, ganada a pulso en el trampolín de tres metros, corroboró su categoría mundial.
Laura, además, que ha tenido una carrera difícil, compleja, que le ha tocado superar muchas adversidades y que hoy demostró, en Londres, precisamente, su gran categoría.
Venció, por poquito, a la otra competidora Italia y pudo quedarse con el bronce, una competidora que ya la había superado a Laura en varias competencias.
Y qué decir, amigas y amigos, de nuestras dianas cazadoras, nuestras maravillosas arqueras Aida Román y Mariana Avitia.
La verdad, a mí me admira mucho el temple, el pulso de acero que tienen, la mirada tan impresionante, en el blanco, y la determinación con la que fueron venciendo a sus rivales en Tiro con Arco.
Déjenme contarles una anécdota que teníamos ese día que compitieron, cuando llegaron a la semifinal y a la final, teníamos, nosotros, Consejo de Seguridad ahí, en Palacio Nacional, estábamos con todos los gobernadores.
Y a mí me iban avisando a qué horas competían. Y dije: Espérense, espérense tantito. Antes de la sesión, afortunadamente todavía no empezaba; pero, a ver, vénganse, vamos a ver el tiro con arco.
Ahí estábamos en Palacio viendo, ahí, en mi oficina, todos hechos bola, viendo la televisión, y uno por ahí preguntó: Muy bien la mexicana. Oye, y contra quién competimos.
Contra México, porque estaban las dos, Aida y Mariana estaban compitiendo entre ellas, desafortunadamente, tenían que eliminarse una a otra, pero aún así ganaron plata y bronce con un gran, gran orgullo para México.
Aida, especialmente, nos mantuvo con la respiración contenida en esa final, en esa muerte súbita, que como ella bien dice, y yo la secundo, más que ver si los milímetros, milímetros ni siquiera un centímetro que separaba una medalla de otra, para nosotros esa medalla de plata vale oro, y vale en sí misma.
Y muchas felicidades, Aída, por ese gran esfuerzo que hiciste, y esa demostración categórica de tu categoría.
Me alegra mucho que Aída, al igual que muchas de las familias de nuestros campeones, son gente sencilla, gente noble, gente mexicana, muy esforzada. Su padre es entrenador físico. Su mamá es pedagoga, es maestra. Y siempre acompañó a Aída y a sus hijos, a sus hermanos en la práctica del deporte.
Mariana Avitia, por su parte, demostró, también, su gran calidad deportiva. Se sobrepuso al tema, también, y, finalmente, derrotó a una tiradora estadounidense muy experimentada, para quedarse con el bronce. Fueron grandes días de tiro con arco.
Y, también, hay que hablar de los muchachos, los tiradores, que nos dieron muchas satisfacciones, independientemente, de que no pudieron llegar a la parte final.
Y qué orgullo nos dio, también, ver combatir a María del Rosario Espinoza, nuestra abanderada en el Taekwondo. Yo lo comentaba en la mesa, y me lo confirma ella, que, además, qué difícil, porque como iban pasando los días y no teníamos Medalla de Oro, que cuenta mucho, incluso, para la clasificación en el medallero olímpico, quedaba la Selección de Fútbol, que como quiera que sea entre los 18 se podrían repartir ahí la carga de la presión, la tensión.
Y quedaba María del Rosario, solita ahí, en el Taekwondo, con toda esa carga de representar a México y la presión de que a fuerzas tenía que sacar medalla, y que era nuestra esperanza. En fin. Yo digo, caray mano, se necesita mucho carácter, se necesita mucho temple, además de una gran condición física como la tiene ella, y una gran experiencia, se requiere un gran equilibrio mental para poder hacer las cosas bien, y ella lo hizo, desde la madrugada que estuvimos viéndola ese sábado, su esfuerzo fue épico. No sé si ustedes vieron sus combates, pero desde los primeritos empezó a registrar una lesión, una lesión que le dolía, se veía que le dolía en la pierna, que por lo menos le daba cierta inseguridad, no era la misma facilidad de apoyo, algún golpe que hubiera tenido. Traía otra lesión en la espalda, nos dábamos cuenta, porque estas cosas ahora mágicas que ponen en lugar de vendas que son como, no sé cómo se llamen esos parches, pero se veía que traía un tirón importante. En fin.
Pero, combatió con todo a sus oponentes, estaba lastimada desde el combate con una muchacha de Camboya, que creo que era la que te sacaba en estatura o en alcance, un combate difícil.
Después, como había dicho Bernardo hace un rato, un combate con la representante de Serbia en un final que no salimos, no supimos qué pasó, íbamos ganando y de repente, una jugada ahí muy polémica, un supuesto golpe que no es que, tengamos sesgada la opinión, pero nosotros nunca vimos.
Y qué bueno, sacó un poquito a María del Rosario. Pero luego, en el repechaje finalmente peleó, peleó en una pelea y otra, y finalmente, con ese rostro de determinación que todos vimos, su determinación por darle una medalla a México, finalmente nos la dio, y venció a una competidora cubana que, según entiendo, había ganado ella en los Panamericanos o algo así, que era muy fuerte, y la venció María del Rosario.
Finalmente, el oro. Y probablemente, la mayor satisfacción que haya tenido México en el deporte en muchos, muchos años. Yo no recuerdo una alegría semejante en ese tamaño, nos la dieron nuestros jóvenes seleccionados mexicanos de fútbol aquí, presentes, a quien les agradezco muchísimo su presencia.
Fue una Medalla de Oro, amigas y amigos, que nos supo a eso a todos mexicanos; a puro oro. Porque miren, si tuviéramos la oportunidad de escoger y nos hubieran dicho, dónde quieres obtener una Medalla de Oro, y lo pusiéramos a votación los mexicanos, seguramente, dada la popularidad del fútbol en México, de un deporte que practica muchísima gente, probablemente lo que más nos hubiera gustado a los mexicanos, era, obviamente, a todos ganar todas las medallas posibles.
Pero si hubiera una, una que le diera una gran alegría a los mexicanos era, precisamente, la de fútbol, y quizá era la más difícil, no lo sé, pero siempre había sido muy complicado para México avanzar en ese tipo de campeonatos, tanto en las Olimpiadas como en los campeonatos de fútbol propiamente.
Por una parte, el fútbol es nuestro deporte nacional. Yo quisiera que se practicara más el Taekwondo o los clavados o el tiro con arco, ahora que son unas disciplinas para muchos mexicanos nuevas y apasionantes.
Pero el deporte que más pasión despierta y el que tiene más audiencia y más afición, es el fútbol. Y paso a paso, los mexicanos fueron derrotando a todos sus adversarios, a Gabón, a Suiza.
Nos contaba Jesús Corona, en la mesa, que el portero suizo, si Jesús es alto, anda por el 1.84, 1.85, por ahí dicen que el de Suiza era verdaderamente enorme. A Senegal, que nos hizo sufrir a todos con ese empate inesperado en el segundo tiempo, y que si puso al país en estado muy tenso en esos minutos; a Japón, que, tengo entendido, nos habían derrotado en los preparatorios.
Una final de antología; 2 a 1 con Brasil, cuya selección, lo sabemos, siempre se ha prestigiado por ser una de las mejores del mundo, y siempre es considerada la favorita.
Y es de destacar, también, que sus jugadores, los brasileños, militan en los equipos más prestigiados a nivel internacional.
Y, la verdad, qué partido. Yo lo disfruté de principio a fin, bueno, todos los mexicanos, sobre todo, con ese gol tempranero de Oribe Peralta, cómo no lo íbamos a disfrutar. Pero fue un partidazo.
Yo francamente, creo que tenemos un gran equipo en los muchachos y de algún comentario que le oía a Luis Fernando Tena, más que de individualidades, que las hay, y muchas, de primera, creo que es un equipo perfectamente integrado.
El gran portero que tenemos, Jesús Corona, como decía el anuncio, bueno, ahorita. Para porteros, Corona. En fin. Aquí y en todo el mundo, Corona es el portero. Muy bien.
La verdad es que un gran porterazo, nos salvó de varias, yo le comentaba a mi hijo Luis Felipe, que estuvo aquí para despedirlos, también, es un gran admirador de la Selección y le decía: Oye, es que tú eres el mejor portero. Y, efectivamente, Corona fue, por mucho, el mejor portero ahí, del campeonato.
Pero él decía una cosa bien importante. Que los muchachos se integraron como un equipo, como amigos, como compañeros y eso, a mi juicio, fue lo que hizo una diferencia crucial, independientemente de las genialidades individuales que, también, vimos.
Empezando por el propio Jesús, en la portería; desde luego, los goles de Oribe en la final; la madurez de Salcido. En fin.
La combinación de factores, de todos, de Israel Jiménez, de Mier, de Chávez, de Fabián, de Vidrio. En fin. Todos. Herrera, Ponce, El Chatón, de Giovani mismo, que creo que terminó lesionado, finalmente; de Aquino, aquí está presente; Raúl Jiménez, de Cortés. En fin. Diego Reyes, Miguel Ponce. En fin. Me faltan varios, es lo malo cuando uno empieza a mencionar jugadores.
Quién me falta, Margara, tú que los ibas siguiendo.
Marco Fabián, ya lo mencioné hace ratito.
Araujo, Toño Rodríguez. En fin. De todos.
El Chatón Enríquez, ya lo había, bueno, dije Chatón, nada más. Jorge Enríquez, para decirlo propiamente, Chatón. En fin.
De todos, amigas y amigos, la verdad, qué gran equipo y que gran alegría para México.
También, quiero felicitar, muy sinceramente, a quien creo que es un líder indiscutible de los campeones, y que es su entrenador; Luis Fernando Tena.
Un hombre maduro, responsable. Que le tocó, además, remontar muchas cosas, muchos señalamientos, muchas críticas. La verdad, es que el otro deporte nacional tan popular como el fútbol, es la crítica en México, entonces, le tocó a Luis Fernando remontar críticas, cuestionamientos, dudas desde hace mucho tiempo, dirigir a una Selección, que le tocó vivir tiempos complicados, todos lo recordamos. Y, sin embargo, los sacó adelante.
Miren, no pocas veces a un Presidente de la República le toca decir que en su periodo se gana un campeonato o una Medalla de Oro. Y a mí me ha tocado ya, como Presidente de la República, atestiguar tres: primero fue la Sub-17, y luego con Luis Fernando Tena, mismo, los Panamericanos de Guadalajara, y ahora los Juegos Olímpicos. Se dice fácil, pero no, no lo es.
Yo, honestamente, creo que sí estamos ante una nueva época, por lo menos en mentalidad y en carácter de fútbol. Y, en ese sentido, también, quiero felicitar a la Federación, Justino.
Porque, también, a la Federación luego se dice muchas cosas, se le critica, pero algo, digo, deben estar haciendo cosas muy bien, porque no se puede explicar así nada más que deportistas mexicanos se conviertan, amigas y amigos, no como se suele decir que hicieron su mejor papel en mucho tiempo, que fueron la sorpresa, no; fueron los campeones del mundo.
Y ya lo hemos dicho ya tres veces, considerando los dos campeonatos de la Sub-17, recientes; y el Panamericano, fuimos campeones de América. La verdad, tenemos una gran calidad en el fútbol, pero, insisto, y con ello quiero refrendar mi convicción; tenemos un nuevo talante y un nuevo carácter en el deporte mexicano.
Como dije el día que se fueron, el día que los abanderamos a través de María del Rosario, ustedes están demostrando ese paso tan importante de ser el México del ya mérito, al México del sí se puede. Del México del sí se puede, al México del ya se pudo.
Estos campeones olímpicos, estos medallistas que hoy nos honran con su visita, son, precisamente, el ejemplo que necesitamos para hacer un país de campeones, un país de ganadores, un país de grandes deportistas olímpicos.
Esta mañana estuve en una gran fábrica de arneses automotrices, y ese carácter es el que México necesita.
Por qué lo digo.
Porque cuando entré a la Presidencia, por ejemplo, México era el noveno exportador de coches y ahorita ya somos el cuarto exportador más en el grande del mundo de coches, incluso, ahorita ya rebasamos a Estados Unidos.
Y eso no se puede explicar si no hay nuevo carácter y una nueva manera de hacer las cosas, una nueva visión ganadora de muchos mexicanos.
Que nos falta mucho por hacer y que tenemos muchos problemas, qué duda cabe, en el deporte mismo tenemos muchísimos, muchísimos problemas que hay que superar.
Creo que, incluso, el reto más importante que tenemos que superar es cómo masificar el deporte, cómo hacerlo algo cotidiano de cada familia, de cada persona, cómo hacer que cada mexicano practique el deporte, pero independientemente de eso, amigos, nadie nos quita el orgullo de ver ondear la Bandera mexicana. Nadie nos quita la alegría, la emoción, las lágrimas, de escuchar, de cantar y de ver cantar a nuestros jugadores el Himno Nacional en el Estado de Wembley, considerado la catedral del fútbol.
La Medalla de Oro más deseada y más esperada por los mexicanos que muchas alegrías merecen y necesitan.
Así que felicidades a todos, campeonas en primer lugar que son la mayoría en especialidades.
Felicidades campeones, porque ustedes encarnan el México en el que creemos y que todos queremos ver, un México ganador, un México que se crece ante la adversidad, un México que no se acompleja y que supera uno a uno todos sus desafíos.
Muchas gracias por esta gran alegría que le han dado a México y de corazón les deseamos a todas y a todos ustedes que sigan los éxitos, que sigan los éxitos deportivos, pero que sigan los éxitos personales, los profesionales. Que sigan los éxitos familiares y a que, en suma, que esta alegría que le han dado a México la vida misma se los devuelva a ustedes en alegrías personales, en donde se exprese, precisamente, lo mucho que valen para nosotros como seres humanos y como mexicanos.
Bienvenidos y muchas felicidades.
El Capitán y líder de los aztecas, José de Jesús Corona, también habló en Los Pinos, dando a conocer lo que representó para él haber conseguido por primera vez en la historia el oro olímpico para el balompié nacional:
Señor Presidente de la República, licenciado Felipe Calderón Hinojosa; Señora Margarita Zavala, Primera dama de nuestro país; Maestro Bernardo de la Garza, Director General de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte; distinguidas autoridades; señoras y señores; amigos todos.
En nombre de mis compañeros atletas es un honor y un privilegio estar aquí en la casa de todos los mexicanos.
En primer lugar me gustaría dar las gracias a los propietarios de los clubes por invertir y creer en el fútbol mexicano. Por supuesto a los clubes que han trabajado en el desarrollo de las Fuerzas Básicas incentivando el trabajo en jugadores más jóvenes y permitiéndole a los mismos acudir a las Selecciones Nacionales a concentraciones, giras y competencias. Muchas Gracias.
Agradecemos a todas las áreas de la Federación Mexicana de Fútbol que han incentivado, con los cambios constantes en sus reglamentos, el desarrollo y la formación de jugadores.
Gran parte del éxito es gracias al Cuerpo Técnico que encabeza Luis Fernando Tena. Un grupo de trabajo sólido y que siempre supo cobijarnos en los momentos difíciles, enseñándonos el camino a seguir rumbo al oro olímpico.
Ganamos porque el talento que tienen mis compañeros se utilizó de manera colectiva, con voluntad y ambición, con la mira siempre puesta en el objetivo de conseguir una medalla. No rehusando al sueño anhelado.
Fueron siete semanas que estuvimos juntos, algo que permitió que el grupo formara una hermandad, misma que reforzó nuestra armonía y trabajo en equipo.
Cumplimos nuestra meta, y nos sentimos orgullosos de ello, demostramos que si queremos, podemos pararnos en cualquier escenario y ganar.
Somos un grupo que se esfuerza que lucha, que se entrega y que lo hace con honestidad, orden, disciplina, honradez, comunicación, lealtad, humildad, determinación, valentía, carácter y sobre todo ganas de salir adelante, sin protagonismos, sin complejos, con el convencimiento de lo que se busca.
Todo esto, en conjunto, es un ejemplo claro para la juventud, demostrando que con trabajo, disciplina y esfuerzo, las metas impuesta pueden ser alcanzadas y por qué no? Superadas.



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