Jueves 23 de agosto de 2012.– Entre el público que presenció el miércoles 22 de agosto el emocionante choque de la Copa Mundial Femenina Sub-20 de la FIFA entre Japón y Nueva Zelanda, saldado con un empate a 2-2, se encontraban unos visitantes muy especiales llegados de la prefectura de Fukushima: setenta niños y padres de las ciudades de Soma y Fukushima fueron invitados por la FIFA y el Comité Organizador Local a ver el partido disputado en Miyagi, una región vecina a la que también golpearon con dureza el terremoto y el tsunami de 2011.
Las zonas costeras de Soma resultaron inundadas por el tsunami del 11 de marzo, y el accidente nuclear provocado por este liberó radioactividad en la ciudad de Fukushima y otras partes de la prefectura. Lo que es más, hay áreas de Fukushima en las que todavía están prohibidas las actividades al aire libre para los niños de primaria y edades inferiores debido a la radiación.
Así pues, ver a las jóvenes Nadeshiko y a las Kiwis supuso para los visitantes de Fukushima una excelente ocasión de olvidarse temporalmente de esos problemas. “Agradezco de veras al Comité Organizador que nos haya invitado”, declaró a FIFA.com Yonefumi Sato, quien vive en Soma con su hija Madoka, de 12 años.
“La comunidad futbolística nos ha brindado un apoyo increíble. Creo que eso ha hecho que nuestra pasión por el fútbol sea aún mayor”, continuó Sato. “Espero que a mi hija le sirva de inspiración, de algún modo, ver este partido. En ese sentido, este torneo sería de gran ayuda para la recuperación”.
Amor por el balón
Sato tenía muchas ganas de asistir al encuentro con Madoka, que juega al fútbol en su escuela. También viajó a Miyagi una de sus compañeras de colegio, Makoto Arakawa. “Espero que las Nadeshiko hagan un buen juego de equipo y ganen”, dijo Arakawa antes del duelo. “Quiero que marquen varios goles”.
Las dos chicas explicaron que han pasado momentos difíciles desde el desastre de 2011. Y ver a Japón remontar tras ir perdiendo por 2-0 ha reforzado sus ambiciones futbolísticas. Por su parte, Takayuki Onodera, un estudiante de segundo año de secundaria de la ciudad de Fukushima, no podía ocultar su emoción ante la oportunidad de disfrutar con las Nadeshiko. “Vi su victoria sobre México en el primer partido, fue divertido”, confesó. “Me gustaría aprender a pasar el balón con la misma rapidez que ellas”.
Al preguntarle cuál era su jugadora preferida, Onodera se decantó por la centrocampista Yoko Tanaka, y no solo por sus habilidades futbolísticas. “Es muy buena, y además guapa”, explicó sonriendo, antes de resumir su periplo en Miyagi. “Nunca me habían invitado a un evento como este, hoy ha sido un día muy especial y muy feliz”, dijo tras el partido.
La propia Tanaka se mostró encantada por la presencia de los visitantes de Fukushima en las gradas, puesto que le une un estrecho vínculo con la ciudad. Estudió en la JFA Academy Fukushima, una selecta institución educativa inaugurada en 2006, pero después del desastre de 2011 tuvo que mudarse a la prefectura de Shizuoka, al sur de Tokio.
Cuando Tanaka, autora del gol ante Nueva Zelanda que volvió a meter a Japón en el partido al filo del descanso (2-1), supo que había venido este grupo tan especial de hinchas, se apresuró a enviarles un mensaje de gratitud. “Estoy muy agradecida por todo lo que ha hecho por mí la gente de Fukushima”, indicó tras el encuentro. “Tengo muchos recuerdos de mi etapa allí. Estoy emocionada por haber marcado delante de los niños de Fukushima. Puede que los goles sean una manera de devolver al pueblo de Fukushima todo lo que me ha dado. Me alegra que hayan podido venir esta noche”.
*Con información de la FIFA



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